Rosario López

Kathryn Paulsen’s prose and poetry have been published in New Letters, West Branch, the New York Times, et al., and may currently be read in Humber Literary Review, The Stinging Fly, and The Smart Set, among others. For fiction and playwriting, she’s been awarded residence grants at Yaddo, the MacDowell Colony, and other retreats. She also writes for stage and screen. She currently lives in New York City, where she works as a freelance editor, but, having grown up in an Air Force family, has roots in many places. See her occasional musings at ramblesandrevels.blogspot.com.

New York

Rosario López Domínguez nació en 1985 en Arahal, Sevilla. Estudió Periodismo en la Universidad de Sevilla, carrera que fue compaginando con prácticas y trabajos en radio, prensa, comunicación empresarial y televisión. Vivió en Praga gracias a una beca Leonardo, con la que pudo desempeñar funciones de periodista también en Radio Praga, en la sección Iberoamericana. En 2010 llegó a Melilla, donde residió durante más de cuatro años, trabajando para el diario Melilla Hoy. En 2014 se marchó a Prilep, a la Antigua República Yugoslava de Macedonia, para realizar durante seis meses un voluntariado europeo en una organización juvenil, desempeñando también funciones como periodista y profesora de español. Ha participado en el libro de la Escuela de Escritores de Madrid de 2016, en una antología de relatos de Mujeres Viajeras, así como en otra de microcuentos de Diversidad Literaria. Finalista del concurso de relatos Alas de Papel, en Antequera. Actualmente reside en Madrid, cursando el segundo año del Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores y terminando la redacción de su primera novela y el segundo año del Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores.

 

Arahal, Sevilla // Madrid

Cáscaras me habitan

Nota: hay una traducción de "Cáscaras me habitan" en volumen uno de Frontera, hecha por traductora y artista Emma Roulette. Se puede leer la traducción con más obras en ambos idiomas en este volumen. // Note: there is a translation of "Cáscaras me habitan" in volume one of Frontera, done by translator and artist Emma Roulette. You can read the translation and more works in both languages in this volume.

En la calle ha llovido. La acera está llena de cáscaras que parecen ataúdes abiertos, ya sin pipas. ¿Quién se comió a los cuerpos? El mar. Me lo contó la medusa. Hay charcos con más cáscaras y pañuelos  de papel arrugados como col podrida. Huele a eso. ¿Quién come? ¿Quién aún tiene hambre?

El cielo está púrpura. Es allí donde dicen los sueños que habita lo imposible. Ellos. El otro. Celícolas.

Corren. Corrieron hasta hundirse en la medusa que ha venido a por mí, para que vea. Y no, no fue ella, asegura, blanda y venenosa, quien los mató. «Venían ya muertos y rígidos, ensangrentados. Yo solo fui la canoa», me ha dicho. Y ahora es un moco de mar que está solo y viene a verme. Nadie la habita. Las olas se fueron y la rabia de las manos de los otros se llueve. Venían ya muertos y quisieron embeber el agua a pellizcos. Sueños. Los mataron los sueños. Sed ya no. Ya siempre sueño y hambre.

Despego los labios del asco del sueño y se cuela una gota de lluvia púrpura. Son ellos. Están despiertos aún. Y los vuelvo a ver correr por mi garganta descalzos, con pies negros de planta blanca llena de sangre alrededor de las rajas de concertina.

La gota es metálica y fría en mi estómago, que nunca ha pasado frío ni sed ni hambre. Y nos quejamos del recazo de un cuchillo que hace heridas que no se hunden en la piel. Son así nuestras penas, del dolor de la nada del todo.

Un vagabundo rebusca en el charco, entre los pañuelos, los suyos. Saca las cáscaras, las cuenta y las pone al lado de las otras.

Cae una hoja que cruje. Tiembla el cristal, ya cerrado. Escucho lamer el agua, pero ningún perro ha ladrado. Como. Cierro los ojos y como. E imagino que un gajo de mandarina se me escapa, atraviesa el cristal, se posa en el paraguas, llega al cielo y se convierte en la luna. La luna es creciente y naranja. Y alumbra como una pavesa. Toda para ellos. Lamen y chupan. Y ya no hay hambre si cierro los ojos.